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Sociedad Cubana de Psicología

Diatriba por un nacimiento. Elogio para un advenimiento.

La desconsideración de las culturas de origen ha sumado para el camino errático de la Psicología nacida en Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica una epistemología destinada al fracaso. Hay otros destinos posibles, si es que lo construimos. Se hace mucha psicología norteamericana y europea en América latina. Se hace psicología latinoamericana en Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica. Psicología latinoamericana no es lo mismo que Psicología en América latina. La unidad de la Psicología reside en su intencionalidad, en el sentido de su existencia. Por el rumbo que se le ha trazado desde su historia, la unidad de la Psicología residirá en su título. Pero es lo de-menos. Lo de-más es qué vamos a hacer con el mundo, qué vamos a hacer con nuestros países. El núcleo epistemológico de la psicología es el sentido real de sus prácticas. La unidad de la psicología latinoamericana (emergente, sobreviviente, creativa) será/es una unidad intencional.

En 1878 Ernest Pinkert inauguró en la Ciudad de Leipzig un Jardín Zoológico. En la época, los Estados Unidos de Norteamérica no eran ni por asomo la potencia hegemónica que conocemos hoy. No comandaban las representaciones paradigmáticas de la ciencia psicológica (eso sucedió unos años más adelante). Menos mal. De lo contrario, probablemente un año después, en 1879, Wundt, embullado con la novedad de la Ciudad en la que por entonces vivía, en vez de abrir un laboratorio para el estudio experimental de la experiencia subjetiva, hubiera abierto un Centro de tecnologías del comportamiento con matrícula abierta a palomas, ratas, y otros animales debidamente acreditados en el zoológico de Pinkert.


La apertura del laboratorio demoró en ser conocida. A Internet, parto múltiple de los setenta del siglo pasado1, le faltaban más de 90 años para nacer. En 1878, dos años antes del debut wundtiano, un 9 de Julio, Graham Bell apenas fundaba la Bell Telephone Company. Es el mismo año en que la Western Union Telegraph Company creaba su propia compañía de teléfonos, encargando a Edison el desarrollo de un modelo alternativo al de Bell. Y no fue hasta 1879 que el conflicto se decidió a favor del primero, siendo que la patente de Bell fue reconocida por los tribunales de justicia como la única. (…se imaginan a James y Lange en los tribunales definiendo cuál de los dos era el padre de la teoría “inversa” de las emociones). Nadie pudo entonces avisar telefónicamente la creación del laboratorio.

La novedad experimental de Wundt no fue noticiada por CNN. No circularon emails. Tan mala era la circulación de noticias en la época, que Wundt siendo alemán, nunca se enteró de que existían las obras de Marx, también alemán, ni que Marx falleció en 1883 cuando Wundt le daba clases a Titchener para una “misión más imposible” que la de Tom Cruise: hacer psicología a la europea en los Estados Unidos. Ni lo logró Titchener, ni años después Freud, ni un poco más tarde Kurt Lewin. Seguramente, diría algún historiador, porque apenas en este año aparecía la primera locomotora eléctrica… aunque la prensa ya era “materia antigua”.

El asunto, en realidad, nunca fue la escasez de medios. La incomunicación antecede a la comunicación y le saca ventaja con apoyo del desinterés y el narcisismo. Europa es de los europeos para hacer euro”peadas”. Norte América de los norteamericanos, para hacer norteameri-“g”-anadas. El resto de America para los americanos, para hacer latinoamerica”nada”s. "América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera… siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera de turno” (Eduardo Galeano – Las venas abiertas de América Latina)

En ese año 1879, de ser un poco menos prepotente y elitista, entiéndase menos europeo y alemán clásico, Wundt hubiera podido saber que “en cuanto a nosotros, y teniendo en cuenta todo nuestro pasado, no nos queda más que un camino. Durante cerca de cuarenta años hemos venido destacando la lucha de clases como fuerza directamente propulsora de la historia…como la gran palanca de la revolución social moderna”. No, esto no esta tomado de los discursos de las grandiosas concentraciones en la ya acostumbrada Plaza de la Revolución de La Habana, sino de la “Carta circular a A. Bebel, W. Liebknecht, W. Bracke y otros” escrita y enviada por Marx y Engels en 1879 , que por cierto también eran alemanes, aunque no clásicos, y escribían en alemán.

Relativamente a pocos kilómetros de Ritterstraße 26, edificio histórico de la Universidad de Leipzig, fundada en 1409 (470 años antes que el laboratorio de Wilhelm), en una ciudad vieja y hermosa (cosa que solo sucede con las ciudades) en la que anduvieron por algún tiempo Bach, Husserl, Leibnitz, Napoleón, Nietzsche, Wagner, Lutero, Goethe… a pocos kilómetros de allí, en el mismo 1879, Freud hacía un año de Servicio Militar Obligatorio. Wallon y Adler estaban naciendo. En Ulm, Alemania, nacía el Físico alemán, nacionalizado suizo y, más tarde, estadounidense Albert Einstein. También “ve tom godú rodilsa” (“nació en este año”, dicho en ruso) Iósiv Visariónovich Dzhugachvili, más conocido como Stalin y Liev Davídovich Bronstein, entiéndase Trotsky. El 2 de mayo de 1879 nace el Partido Socialista Español, tan mal representado hoy por un Zapatero que no entiende que lo mejor que puede hacer es irse a su zapato.

En los Estados Unidos, John Dewey se graduaba en la Universidad de Vermont. Antes, en 1878, en la revista Critique Philosophique (6 nº 2, pp. 407-413), William James había publicado el ensayo “Algunas consideraciones sobre el metodo subjetivo” ("Quelques considérations sur la méthode subjective"). En ese mismo año apareció su "Remarks on Spencer’s Definition of Mind as Correspondence" (Journal of Speculative Philosophy, 12, pp. 1-18). Un poco después, James publicaba su “Principles of Psychology”. Ya para entonces decía que “la psicología es la ciencia de la vida mental, de sus fenómenos y de sus condiciones”, y se sustenta en un hacer científico: “El método subjetivo… legítimo en la práctica y en la teoría”. Wundt no tenía ni la más mínima idea de nada de esto, a pesar de que casi cuatrocientos años antes se había tendido un puente entre Europa y el Nuevo Mundo.

En 1879 Ibsen escribe “Casa de muñecas” y convierte a Nora Helmer en la preclara defensora del derecho de la mujer a tener libertad personal, a desarrollarse como persona adulta, independiente y responsable, entiéndase – para el texto del escritor noruego - capaz de divorciarse, de dejar sin asistencia a los hijos, etc. 126 años después, científicos de la Universidad de Bath, han publicado en el British Journal of Psychology, que “los niveles de testosterona inferiores a la media en los varones conducen al aumento de habilidades espaciales que dan a un hombre mayor capacidad para la ciencia.. mientras que los altos niveles de estrógenos en las mujeres podrían … no aportar las habilidades especiales que aparecen en los hombres con niveles hormonales similares…” El estudio de los colegas de la Universidad de Bath muestra que “las mujeres en las ciencias sociales tienden a tener mayores niveles de testosterona relativos a sus niveles de estrógenos, haciendo que sus cerebros sean en general más semejantes a los de los varones". En fin, algo es algo. Parece que en Europa ser psicóloga y no disfrutar de la sexualidad masculina es algo común. Yo digo, con absoluta certeza, basado en una muestra nada despreciable de psicólogas, que en La Habana es totalmente lo contrario.

El 29 de Marzo de 1879, en el Teatro Mali de Moscu, Tchaikovsky entrega su opera inmortal “Eugenio Oneguin” y también en ese año “La Doncella de Orleáns”. Tenía 39 años. A los 36 le había regalado al mundo “El Lago de los cisnes”. Toda Europa se conmovió. Horacio Quiroga nacería tan solo unos meses después en el Salto uruguayo. Pero pasaron muchos años antes que Europa se enterara de lo que se perdía. De Europa hay que saber. Europa, de lo que no es Europa, saber no necesita. Ni quiere (al menos de lo que no afecte sus intereses económicos).

En la memorable noche del primero de Enero de 1879, Miguel Faílde estrena en el Liceo de Matanzas, Cuba, "Las Alturas de Simpson", el Primer Danzón de la historia. ¿Qué tiene que ver el Danzón con el Ländler? El mayor mito de la literatura cubana, como ha dicho Rufo Caballero, estaba listo en 1879. Su autor había escrito una primera versión en 1839, pero diversas razones, entre ellas su misma militancia política, aplazaron cuarenta años el completamiento de la novela. “Cecilia Valdés”, texto que ha devenido con los años en el emblema literario de la nación cubana, en el paradigma cumbre de la elaboración artística de lo cubano, no se conoció en Europa hasta que pudo ser considerada una “rareza histórica”.

En este lado del mundo, un 8 de agosto de 1879 llegó al mundo el general Emiliano Zapata, traicionado una y otra vez en la Historia de su propio país, recuperado con Cárdenas y vuelto a pisotear con el foxismo contemporáneo. En el mismo año, en la Segunda guerra del pacifico, Bolivia, Chile y Perú combatieron por hacerse con el control del desierto de Atacama. En Cuba, el mismo año en el que con un laboratorio en la mano se defendía la “independencia de la Psicología”, en Agosto de 1879, con un machete en la mano y sobreponiéndose a las frustraciones de la guerra de los Diez Años, varios Generales de la Revolución - Calíxto García, José Maceo y Guillermón Moncada, secundado por Francisco Carrillo y Emilio Núñez – con la llamada Guerra Chiquita decían que la Paz del Zanjón no era el ultimo capítulo. Mientras en Europa se tramitaba la autonomía de una ciencia, nuestros antecesores luchaban por el derecho a ser cubanos. Después de su quijotesco paso por Francia, México y Guatemala Martí había regresado a Cuba en 1878. En 1879 sería nuevamente deportado por sus continuas actividades revolucionarias. Los molestos por las actividades de Martí eran los europeos. Los que clamaban para si sus más elementales derechos, los cubanos. Los europeos defendían el derecho de una ciencia a su independencia. El no derecho de los cubanos a Cuba no estaba sometido ni a análisis.

Europa siempre ha pensado desde Europa y para Europa. Honrosas excepciones. Y, honestamente, sin renunciar a buena parte de mis sustentos cosmovisivos, debo decir de dichas excepciones, que aún con una universalidad que sin reclamarlo se gana su legítimo derecho no solo a la consideración y el respeto, sino sobre todo a la acogida, fueron también pensadas desde y para Europa. No es solo parte de un anecdotario reciente el que Leontiev A.N. le pidiera a mediado de los setenta (obvio que del siglo pasado) a la entonces Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad de La Habana que un profesor del claustro de ésta visitara la Facultad Moscovita. El casi Zar de la Psicología Rusa pedía a Hilgard (la isla de Cuba quien sabe si la pensada en la Bahía de Newark, o para ser más exacto en la costa pacífica más cercana a la Universidad de Stanford donde trabajaba el autor de “Teorías del aprendizaje”). No es solo anecdotario que la octogenaria Zeigarnik me confundiera con Rolo May. La Psicología de la que todavía conmemoramos nacimiento en Europa es una Psicología de europeos y para europeos. No lo digo con el ánimo de rechazar, sino con el ánimo de reafirmar que sin una lectura crítica tomar su camino conduce ineluctablemente a Roma, a la que por suerte no todos los caminos conducen, como se creía otrora en otra visión europeocentrista. La Psicología que nació entonces en Europa llevaba, ineluctablemente a Europa.

Entiendo el afán de Watson de “hacer lo suyo”. Su grito de guerra de 1913, con un profundo sentido nacionalista, reclamaba una psicología pensada desde Norteamérica, para norteamericanos. Tras su paso, los más de ochenta eminentes del siglo pasado1 intentaron hacer lo suyo, al punto de norteamericanizar a los no suyos, para hacerlos pasar por suyos. Entiendo el fallido intento de traducción del psicoanálisis al “inglés pensado en norteamérica” en las conocidas “Cinco conferencias”. Entiendo incluso al interior de la propia Europa la “claustrofobia asociativa” de Freud y tras él la enorme estela psicoanalítica: La autoexclusión judaica: enquistarse es sobrevivir. Así se fue Köhler con sus monos a Tenerife para salvar el “pensamiento europeo científico experimental” del pensamiento europeo “nazi fascista”. Lewin, que fue naturalizado en USA, tuvo que dejar de ser para llegar a ser. Se fueron muchos otros. Todos pasaron cerca de nuestra isla y no lanzaron ni una botella al mar. No importa. Somos hijos de una inseminación artificial y violenta que juntó a Kunta Kinte con Poirot. Desde allí venimos. Sabemos de nuestra historia, de nuestro origen, de nuestro pasado. Para saber a dónde se quiere ir es necesario saber de dónde se viene. El punto de llegada no es solo obra de la voluntad de ir, sino de la involutad de ser. “Somos lo que seamos capaces de hacer con lo que han hecho de nosotros”. Es así: ser es hacerse por encima de algo con ese algo.

Aunque pueda parecer lo contrario, no arremeto contra el europeocentrismo del origen de la Psicología. Si pensáramos en el origen desde Norteamérica, si le diéramos paternidad a James, si consideráramos que el asunto del “cuando” no puede definirse por la creación de un laboratorio, debo decir que las cosas no cambiarían mucho. Al fin y al cabo, con esa claridad de sentipensante Martí dice: “En América hay dos pueblos y no más de dos, de alma muy diversa por los orígenes, antecedentes y costumbres, y sólo semejantes en la identidad fundamental humana. De un lado está nuestra América, y todos sus pueblos son de una naturaleza, y de cuna parecida.. de la otra parte está la América que no es nuestra …Los norteamericanos posponen a la utilidad el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad…la sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras…”. Watson no hubiera tenido el más mínimo “chance” en la Universidad de La Habana. Ni después del 59, ni antes del 59. Al menos no para hacer la Psicología que dice algo de los cubanos, algo de “lo fortuito, lo insospechado, lo insólito, lo maravilloso latinoamericano en estado bruto” al decir de Carpentier.

La vehemencia con que la Psicología positivista, que es casi toda la Psicología, defiende y se hace cargo del dato, para nosotros es cuando menos “artificial”. A su manera Martí expresó la incongruencia identitaria entre un cubano, un latino en general, y la ciencia positivista: “No brotan las mejores ideas de la meditación, sino de la improvisación. Surgen las ideas en la conversación de una manera imprevista y espontánea, involuntariamente” Esto para el europeo, el anglosajón, es sencillamente un pecado. Leí en Engels que los hechos siguen siendo hechos no importan cuan falsas sean las representaciones que de ellos se hagan. Pero ¿Y quién dictamina el carácter de hecho? ¿la ciencia o la vida? El Dr. Ernesto González Puig, profesor de profesores, hombre lleno de amor a la vida, con el sagrado don de expresarla hasta por los poros me aconsejó: “Si quieres morir de desengaño dedícate a la ciencia. La vida te pasará por al lado sin darte cuenta. Pero si te dedicas a la vida, algo harás de bueno para la ciencia”. Intento hacerle caso y cada día dedicarme a la vida. Lo digo ahora con Dostoievsky: “Hay que amar antes la vida que el sentido de la vida”.

La Psicología no se hace desde el laboratorio. Antes de llegar allí ya estaba en el que pidió construirlo. La Psicología no es un invento. Ella existe en el lugar del que se deriva: primero existe como realidad objetiva, luego como realidad subjetiva, más tarde, solo más tarde, viene alguien a (des)-construirla como realidad subjetiva pensada, conceptualizada. Pueden existir buenos o malos traductores, pero el texto original forma parte de un país, de un continente, de una época, de la que el propio traductor es una traducción. No niego la universalidad de la ciencia, solo me la cuestiono en su utilidad constructiva. Cómo he dicho en varias ocasiones ¿para qué queremos un líquido que lo disuelva todo?... no encontraremos nunca que hacer con el, dónde verterlo. No niego la universalidad del pensar, solo creo que su universalidad reside en su ser y su ser es universal solo donde deja de ser lo que realmente es. Al fin y al cabo como magistralmente dijera Weber, “la creencia en el valor de la verdad científica no procede de la naturaleza, sino que es producto de determinadas culturas”. La globalización neoliberal, la que intenta imponer un nuevo orden mundial, la que gestiona la disolución de las culturas a cambio de una “cultura globalizada Light” es sin duda alguna una acción “contra natura”. Pero no es nueva. La globalización estaba como proyecto en la Psicología, soy exacto, en las PsicologíaS que emergieron a fines del siglo XIX y principios del XX. No puedo ni creer que tal psicología pueda tener otro futuro que no sea su disolución. La Psicología creó su propio sepulturero: ella misma. Se construyó a imagen y semejanza de un proyecto sin futuro posible. Se enquistó alejándose del mundo. Construyó su propia fosa. Hay cosas que existen pero están muertas. Es de esa muerte de la que profetizo (vaya prepotencia) esta muerta la psicología.

Por si esto fuera poco las luchas intestinas (por qué no, también intestinales) han tenido como fin y principio el poder. No precisamente el poder encontrar la verdad, o el poder

Lo que necesita la psicología para vivir es (ha de ser… me gustaría que fuera) otra cosa. La necesidad epistemológica fundamental es el respeto a la diversidad, la posibilidad y la necesidad de la convivencia interdependiente. En la capacidad para asumir la diferencia con el otro está la de entender la propia identidad. Creo en que si aprendemos a vivir en un mismo mundo siendo diferentes, llegaremos a, teniendo mundos diferentes ser cada uno, para sí y para los demás, uno mismo. En esto los latinos somos ducho. Hijos de una sola madre, pero por acaso (no tan acaso) de la historia, de múltiples padres. No es que reconozcamos la diversidad, es que somos diversidad. No podemos mirar (pensar, saber, decir) a nosotros mismos sin la diversidad.

Otra es la historia con la Psicología que nació a pocas cuadras del Zoológico o con un zoológico adentro. ¿No es acaso un dato interesante que la “producción alternativa” a la psicología hegemónica europea luzca galas sencillamente en la consideración de lo “histórico cultural” (lo que debería ser eje común, convertido en “ventaja competitiva” o simplemente “diferencia de principio”)? La desconsideración de las culturas de origen (uso aquí el término en su sentido más abarcador) suma para el camino errático de la “blasónica disciplina” una epistemología destinada al fracaso, la construcción de metáforas no solo blandas, lo que ha sido motivo de críticas desde el exterior, sino también disfrazadas con representaciones propias de las ciencias duras que llegan a olvidar que “la mona, aunque se vista de seda, mona se queda”. Estériles discusiones paradigmáticas que en esencia, en la medida en que abandonan los escenarios académicos y se posicionan en los escenarios profesionales, no son sino o sobre todo luchas de poder, luchas de “mercado” (y no precisamente del mercado epistemológico, sino del mercado de trabajo).

La Psicología que nació en europa nació anunciando su disolución. No lo dudo, como dice Pinillos: “…la modernidad en que la psicología se hizo ciencia hace ya tiempo que ha dado paso a otra distinta”. No habrá una Psicología. Habrá muchas Psicologías. La unidad del mundo radicada no en su ser sino en su materialidad no ayuda a evitar la disolución del mundo. La unidad que necesita el mundo.

Manuel Calviño. Facultad de Psicologia. Universidad de la Habana.

Tomado de Psicolatina

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1 comentario

Victor González Mársico -

Disculpen mi atrevimiento al escribir en esta sección. Sucede que he accedido a vuestra página y quisiera comunicarme con ustedes pero no encuentro ningún acceso a la dirección del correo electrónico de ustedes.
Por favor si son tan amables escribanme a mi dirección o por medio de la página web.
Un cordial saludo!
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